La formación de una Autoestima Positiva puede hacer que una persona tenga confianza en sus capacidades, no se deje manipular por los demás, sea más sensible a las necesidades del otro y este dispuesto a defender sus principios y valores.
La autoestima es la valoración que hacemos sobre nosotros mismos en distintas áreas (Física, emocional, intelectual, social, etc.) tomando en cuenta nuestras virtudes y limitaciones de manera responsable y realista. Es nuestro espejo real, el cual nos enseña cómo somos, qué habilidades tenemos, a través de nuestras experiencias y expectativas. De la adecuada formación de la autoestima dependerá nuestro desarrollo en el aprendizaje, en las relaciones con los demás, en las actividades, y por qué no decirlo, en la construcción de la felicidad.
¿Cómo identificar una autoestima negativa?
Una autoestima negativa puede desarrollar sentimientos como:
× Angustia, inquietud, irritabilidad
× Dolor, sensación de vacio
× Indecisión, incapacidad
× Desánimo, pereza, tristeza
× Vergüenza, temor, timidez
× Enojo, ira, rencor, culpa
× Malestares que pueden ser hasta físicos (dolores estomacales, diarreas, etc).
Estos sentimientos pueden llevar a una persona a sufrir desde depresiones, complejo de culpabilidad, cambios repentinos del humor, crisis de ansiedad, de pánico, reacciones inexplicables, indecisiones, excesiva envidia, miedos, hipersensibilidad, pesimismo, impotencia, adicciones, agresividad y desvalorización, en por tanto, a estar siempre comparándose con los demás, subrayando las virtudes y las capacidades de los demás, sin mirar sus propias capacidades.
Pasos para construir una autoestima positiva:
No existen recetas exactas, pero si podemos tener ciertos patrones que nos servirán de guía para ayudarnos a construir la felicidad en cada paso. Para esto, hay que tener en cuenta varios factores: su temperamento, sus intereses, sus destrezas, su vulnerabilidad y su nivel cognitivo.
Debemos identificar y desarrollar los siguientes aspectos:
Seguridad y singularidad.
Una persona que se siente seguro puede actuar con libertad en la forma que le parezca más oportuna y efectiva, y un ser humano se siente seguro si a su vez se considera “especial” en el sentido positivo del término o único. Para ello necesita ser aceptado, valorado y querido por ser como es, por tanto rodeate de personas que te aporten y refuerzen tus cualidades, y te ayuden a mejorar tus defectos.
Sentido de competencia.
Debes sentirte capacitado para hacer frente a las distintas situaciones que ocurren durante tu desarrollo como ser humano, debes saber que PUEDES. Tienes la oportunidad de elegir, de acertar y sobre todo de equivocarte (de los errores se aprende mucho).
Sentido de motivación y finalidad.
Dirige tu motivación hacia actividades que favorezcan tu desarrollo personal, de acuerdo con tus capacidades. Es importante que estos objetivos sean realistas, para que con frecuencia se logren y en caso de fracaso puedan ser vividos más como un desafío personal que como barreras.
Aprender a conocerse interiormente, es el primer paso para lograr el equilibrio emocional y madurar la personalidad. Si conocemos nuestros valores y cualidades, podemos desarrollarlas; si aceptamos nuestras limitaciones y defectos, ya dimos un primer paso para superarlas, para comprendernos mejor y evitar metas y objetivos que seremos incapaces de lograr, evitando así posibles decepciones.
Conocerte a ti mismo, es fundamental para perfilar un proyecto personal de vida realista, aceptarte tal y como eres, teniendo un espíritu de superación y de coherencia interna, esto favorece la constancia, y se traduce en un sentirte a gusto contigo mismo, clave para lograr una buena adaptación dentro de tu entorno y fomentando relaciones interpersonales sólidas, creativas y satisfactorias en todos los sentidos.
